¡Por favor… déjenme en paz! ¡Todo esto ya ha sobrepasado los límites — de verdad no he hecho nada malo!” Aryna Sabalenka finalmente ESTALLA y responde a la ola de críticas sobre su identidad de género que la ha estado rodeando, al mismo tiempo revela un secreto impactante que había mantenido oculto durante mucho tiempo, dejando atónito a todo el mundo del tenis.

Por Javier Ruiz, Corresponsal de Tenis en Europa Madrid, 4 de diciembre de 2025 – El mundo del tenis se ha detenido en seco esta mañana.
Aryna Sabalenka, la número dos del ranking WTA y una de las jugadoras más dominantes de la era moderna, ha irrumpido en una rueda de prensa improvisada en las afueras de Dubai, donde se prepara para la próxima temporada, con un torrente de emociones que nadie esperaba.
Con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, la bielorrusa de 27 años ha estallado contra la avalancha de rumores y críticas que han circulado durante meses sobre su identidad de género.
“¡Por favor… déjenme en paz! ¡Todo esto ya ha sobrepasado los límites — de verdad no he hecho nada malo!”, gritó, golpeando la mesa con el puño en un gesto que capturó la atención global al instante.
Pero lo que vino después fue aún más impactante: una revelación personal que ha sacudido los cimientos del deporte blanco, dejando a rivales, entrenadores y fans en un estado de shock colectivo.
Todo comenzó como un murmullo en las sombras de las redes sociales, pero rápidamente se convirtió en una tormenta perfecta. Desde hace años, Sabalenka ha sido objeto de especulaciones malintencionadas sobre su físico imponente y su estilo de juego agresivo, que algunos han calificado de “masculino”.
Rumores infundados, alimentados por foros anónimos como Reddit y cuentas de Twitter (ahora X) conspirativas, sugerían que la bielorrusa podría ser transgénero, nacida como hombre y compitiendo en el circuito femenino de manera injusta.
Estas acusaciones, que datan de al menos 2018 según hilos virales en r/conspiracy, se intensificaron en 2024 cuando su entrenador de fitness, Jason Stacy, apareció en el US Open luciendo una gorra de la marca controvertida XX-XY Athletics – un símbolo de la oposición a la inclusión de atletas trans en deportes femeninos.
Stacy, que ha sido clave en los tres Grand Slams de Sabalenka, emitió un comunicado en diciembre de 2024 defendiendo “reglas y límites biológicos” en el deporte, lo que avivó el fuego.
“No se trata de división o política, sino de biología”, declaró el entrenador estadounidense, sin mencionar directamente a su pupila, pero lo suficiente para que los trolls de internet conectaran los puntos.
La presión alcanzó su punto álgido en septiembre de 2025, durante un exhibition match en Dubai contra Nick Kyrgios, bautizado como un “Battle of the Sexes” moderno, reminiscent de la legendaria confrontación entre Billie Jean King y Bobby Riggs en 1973.
El evento, que buscaba promover la igualdad de género en el tenis, terminó en controversia cuando un sector de la audiencia en vivo y en redes sociales acusó a Sabalenka de tener una “ventaja injusta” debido a su “fuerza sobrenatural”.
Comentarios como “Parece un hombre disfrazado de mujer” inundaron las plataformas, y hasta medios sensacionalistas como CelebsInDepth publicaron artículos especulativos titulados “Aryna Sabalenka Might Be Trans: Her Masculine Body Fuels Rumors”.
Sabalenka, que ha ganado dos Australian Open (2023 y 2024) y el US Open 2024 con un juego que combina potencia bruta y precisión quirúrgica, vio cómo sus logros se eclipsaban bajo esta nube tóxica.
En entrevistas previas, ella había evadido el tema con gracia, enfocándose en su tenis: “Juego con lo que Dios me dio, y eso es suficiente”.
Pero el acoso se extendió a su vida personal: su relación intermitente con el exjugador de hockey Konstantin Koltsov, que terminó en 2024, fue reinterpretada como “prueba” de su orientación sexual, y hasta su amistad con Elise Mertens –quien es abiertamente bisexual– fue torcida en insinuaciones románticas.
Esta mañana, en una sala de conferencias del Atlantis The Royal de Dubai, Sabalenka decidió romper el silencio. Vestida con una sudadera holgada de su patrocinador Nike y el cabello recogido en una coleta desaliñada, la jugadora entró sola, sin su equipo habitual.
Micrófono en mano, su voz inicial fue un susurro tembloroso que pronto escaló a un grito de frustración. “He soportado esto durante años. Desde que gané mi primer Australian Open, la gente no para de cuestionar quién soy.
¿Trans? ¿Hombre? ¿Qué demonios importa? ¡Soy Aryna Sabalenka, una mujer que ama el tenis y lucha por cada punto como si fuera el último!”, exclamó, mientras lágrimas rodaban por sus mejillas. La prensa, alertada por un comunicado de última hora de su agente, contuvo el aliento.
Sabalenka acusó directamente a las redes sociales de fomentar un “linchamiento virtual” que ha afectado su salud mental. “He tenido noches en las que no podía dormir, revisando comentarios que me llaman ‘farsa’. Mi familia en Bielorrusia ha sufrido amenazas.
¿Esto es lo que hemos logrado en el tenis? ¿Donde en vez de celebrar victorias, destruimos vidas?”.
Pero el verdadero bombazo llegó en la segunda parte de su declaración, un secreto que, según ella, ha guardado “como un peso muerto en el corazón” durante más de una década.
Con la voz entrecortada, Sabalenka reveló que padece un trastorno hormonal raro, diagnosticado en su adolescencia: el síndrome de ovario poliquístico (SOP) agravado por una condición tiroidea subyacente, que le ha causado un aumento significativo en los niveles de testosterona natural. “No soy trans, nunca lo he sido.
Pero mi cuerpo produce más hormonas masculinas de lo normal, lo que me ha dado esta fuerza que todos admiran… y odian”, confesó.
Explicó que, desde los 15 años, ha seguido un riguroso régimen médico supervisado por la Federación Internacional de Tenis (ITF), incluyendo pruebas regulares de dopaje y tratamientos para equilibrar sus niveles hormonales. “La ITF lo sabe todo. He pasado cientos de controles, y siempre he sido limpia.
Pero nunca lo dije públicamente porque temía que me usaran como excusa para atacar a las mujeres trans de verdad, o para cuestionar la equidad en el deporte”.
Esta revelación no solo explica su físico atlético –que ha sido tanto alabado por su potencia como criticado por “no ser femenino”– sino que arroja luz sobre por qué Sabalenka ha evitado temas de género en entrevistas, incluso cuando rivales como Iga Swiatek han defendido públicamente la inclusión LGBTQ+ en el tenis.
El impacto en el mundo del tenis fue inmediato y visceral. Iga Swiatek, su eterna rival polaca y actual número uno, tuiteó desde su cuenta oficial: “Aryna, eres una guerrera en y fuera de la pista. Esto no cambia nada: sigues siendo la reina del poder. #StandWithAryna”.
Novak Djokovic, desde su campo de entrenamiento en Montecarlo, emitió un comunicado solidario: “El tenis es un deporte de vulnerabilidad. Aryna ha mostrado más coraje hoy que en cualquier final de Grand Slam”.
Incluso Nick Kyrgios, con su habitual franqueza, posteó un video en Instagram: “Eso es lo que llamo huevos de verdad. Los haters pueden irse al infierno. Te veo en la cancha, hermana”.
La WTA, en un movimiento rápido, anunció una campaña contra el acoso en línea, con Sabalenka como embajadora honoraria. “Su historia resalta la necesidad de educar sobre la diversidad corporal en el deporte”, dijo Steve Simon, CEO de la WTA, en un comunicado oficial.
Sin embargo, no todo fue aplausos. Algunos sectores conservadores, como los defensores de XX-XY Athletics, minimizaron la revelación, argumentando que “confirma la necesidad de pruebas biológicas estrictas”. En foros como Reddit, nuevos hilos surgieron cuestionando la “autenticidad” de su condición, aunque sin evidencia.
Expertos médicos, por su parte, respaldaron a Sabalenka: el SOP afecta al 10% de las mujeres en edad fértil y puede elevar la testosterona hasta niveles que mejoran el rendimiento atlético, pero no equivale a dopaje, según la Agencia Mundial Antidopaje (WADA).
A sus 27 años, Sabalenka ha acumulado 16 títulos WTA, tres Grand Slams y un año 2024 que la vio dominar con un 85% de victorias.
Pero esta crisis ha revelado el lado oscuro de la fama: cómo el escrutinio constante sobre el cuerpo de una atleta femenina puede erosionar incluso las mentes más fuertes.
En la rueda de prensa, que duró apenas 20 minutos, Sabalenka concluyó con una nota de esperanza: “Revelo esto no por lástima, sino para que otras niñas con cuerpos ‘diferentes’ sepan que pueden soñar en grande. El tenis me salvó; ahora, quiero salvar a alguien más”.
Salió del escenario ovacionada por un puñado de periodistas, pero el eco de sus palabras resonará por mucho tiempo.
El incidente llega en un momento pivotal para el tenis, con debates crecientes sobre la inclusión trans –como el caso de Lia Thomas en natación– y la igualdad de género, exacerbados por eventos como el “Battle of the Sexes” de Kyrgios-Sabalenka.
¿Cambiará esto las reglas de la ITF? ¿Inspirará a otras atletas a romper silencios? Solo el tiempo lo dirá. Por ahora, el foco está en Sabalenka, que mañana vuelve a los entrenamientos. “Jugaré mejor que nunca”, prometió. Y nadie duda de que lo hará.
Porque, como ella misma dijo, “no he hecho nada malo… solo he sido yo”.