Amancio Ortega invita a Rafael Nadal a un evento benéfico histórico: la respuesta del tenista que ha conmovido a España entera
En un gesto que ha recorrido el mundo en cuestión de horas, Amancio Ortega, fundador de Inditex y una de las fortunas más grandes de Europa, ha invitado personalmente a Rafael Nadal a encabezar un macro-evento benéfico internacional que ya se perfila como uno de los más ambiciosos del año.

El anuncio se produjo el 1 de marzo de 2026 a través de un comunicado oficial de la Fundación Amancio Ortega y una publicación simultánea en las cuentas verificadas del empresario. El proyecto, bautizado provisionalmente como “Raquetas por el Futuro”, destinará la totalidad de los fondos recaudados —con un objetivo inicial de 10 millones de dólares— a la construcción de escuelas, centros médicos y complejos deportivos en las zonas rurales y más desfavorecidas de España: Galicia, Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía interior y las islas Canarias.
“Rafael Nadal no es solo un deportista excepcional —declaró Ortega en el comunicado—. Es un símbolo de aspiración, de perseverancia y de orgullo nacional. Creo que su presencia puede inspirar a toda una generación de niños que hoy no tienen acceso ni a una educación de calidad ni a instalaciones deportivas dignas. Por eso lo quiero a él al frente de esta iniciativa.”
La invitación incluía un rol mucho más allá de la mera presencia simbólica: Nadal sería el presidente honorífico del evento, participaría en la gala inaugural (prevista para finales de 2026 en Santiago de Compostela), disputaría un partido de exhibición con invitados sorpresa y ayudaría a diseñar los programas deportivos que se impartirán en los nuevos centros.
La noticia se volvió viral en cuestión de minutos. En España los hashtags #NadalOrtega, #RaquetasPorElFuturo y #GraciasAmancio se dispararon al primer puesto de tendencias en menos de una hora. Miles de mensajes inundaron las redes sociales: “El rey del tenis y el rey del retail juntos por los niños, ¡esto es España en su mejor versión!”, “Por fin alguien invierte en el interior del país y no solo en Madrid y Barcelona”, “Rafa, di que sí, por favor”.
Incluso en Latinoamérica y en Estados Unidos la noticia generó eco, con comentarios de figuras como Messi (“Orgullo de ver a dos leyendas unidas por una causa”), LeBron James y Serena Williams.

Pero lo que realmente dejó sin palabras a millones de personas fue la respuesta de Rafael Nadal.
El tenista mallorquín, que se encuentra en plena recuperación de una lesión en el psoas ilíaco y que ha reducido drásticamente sus apariciones públicas, publicó un vídeo de apenas 1 minuto y 42 segundos desde su academia en Manacor. Vestido con ropa deportiva sencilla, sentado en una silla de su despacho con vistas a las pistas donde entrenan cientos de niños cada año, Nadal habló con esa mezcla de humildad y firmeza que lo caracteriza.
“Amancio, muchísimas gracias por este gesto tan generoso y tan sentido. No sabes cuánto significa para mí y para mi familia que hayas pensado en mí para algo tan bonito. He leído el proyecto, he hablado con mi equipo y con mi mujer… y la respuesta es sí. Claro que sí. Estaré encantado de participar, de ayudar en lo que pueda y de poner mi grano de arena para que esos niños tengan escuelas, médicos y pistas donde soñar. Porque yo también empecé soñando en una pista de Manacor que no era precisamente de lujo.
Y sé lo que significa tener una oportunidad.”
Hizo una pausa, visiblemente emocionado, y continuó:
“Pero quiero decir algo más. Esto no es sobre mí ni sobre Amancio. Es sobre los niños que hoy no tienen lo básico. Si entre todos conseguimos que aunque sea uno de ellos vea un futuro diferente gracias a este proyecto, ya habrá valido la pena. Gracias a la Fundación Amancio Ortega por creer en esto. Y gracias a España por seguir creyendo en el deporte como herramienta de cambio.”
El vídeo terminó con Nadal mirando directamente a cámara y diciendo, casi en un susurro:
“Vamos a por ello.”
En cuestión de minutos el clip superó los 15 millones de reproducciones. La emoción fue tal que el propio rey Felipe VI compartió el vídeo en su cuenta oficial con un escueto “Orgullo de españoles”. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, publicó: “Un ejemplo de generosidad y compromiso. Gracias, Rafa. Gracias, Amancio”. Líderes de la oposición, desde Feijóo hasta Abascal, también se sumaron a las felicitaciones.

La Fundación Amancio Ortega confirmó que la gala inaugural contará con subastas de objetos personales donados por Nadal (raquetas firmadas, camisetas de Grand Slam, una réplica de su primer trofeo de Roland Garros), conciertos sorpresa y la participación de otros deportistas españoles de élite. El objetivo oficial se ha elevado ya a 15 millones de euros gracias a donaciones espontáneas que comenzaron a llegar apenas se conoció la noticia.
Para muchos españoles el gesto trasciende lo económico. En un momento de polarización política, crisis económica y desencanto generalizado, ver a dos figuras tan diferentes —el empresario más discreto del mundo y el deportista más querido del país— unirse por una causa común ha generado una ola de optimismo poco habitual.
Amancio Ortega, que rara vez aparece en público y que históricamente ha evitado cualquier tipo de protagonismo, ha conseguido con una sola invitación algo que pocos logran: unir a un país dividido en torno a una causa noble.
Y Rafael Nadal, que ha dicho en innumerables ocasiones que “lo más importante no son los títulos, sino lo que dejas en la gente”, ha demostrado una vez más que sus palabras no son solo discurso.
A veces, las victorias más grandes no se miden en trofeos.
A veces se miden en escuelas construidas, en niños que por primera vez tienen una pista donde soñar, en una madre que llora de emoción al ver que su hijo podrá estudiar y practicar deporte en condiciones dignas.
Y en un mensaje sencillo que resume todo:
“Vamos a por ello.”
España, por una vez, no está dividida.
Está conmovida.
Y eso, en estos tiempos, ya es mucho.